Probióticos: las bacterias que serán tus mejores aliadas desde la perimenopausia

En la piel, la boca, la vagina, el aparato respiratorio y, por supuesto, el intestino. La microbiota está presente en cada centímetro de nuestro cuerpo. Un ecosistema de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que aporta más de 150 veces más información genética que el propio genoma humano. Y cuya influencia en la salud es tal que la ciencia ya lo considera por derecho propio un órgano –‘el órgano oculto’ se le suele llamar- imprescindible para la vida.

El equilibrio de la microbiota es fundamental desde que nacemos. Sin embargo, cobra especial relevancia en momentos de alteraciones hormonales como la perimenopausia y la menopausia.

Cambios hormonales y microbiota

Podría decirse que todo lo que se hace desde que eres un bebé hasta ahora -comida, higiene, descanso, contacto con la naturaleza, con mascotas, tabaquismo…- ha estado influyendo en el delicado equilibrio de la microbiota. Pero según se va acercando la menopausia aparece un nuevo paisaje hormonal que desafía ese equilibrio cíclico al que la persona ya estaba acostumbrada.

De la sequedad vaginal a la ansiedad

¿En qué se traducen estos vaivenes? En una serie de síntomas que, probablemente si te encuentras en esta etapa, identifiques. La sequedad vaginal es uno de los más frecuentes, pero también las infecciones recurrentes de orina o la irritación y malestar en esta zona. Los efectos de este desequilibrio no se quedan aquí: la relación entre la microbiota intestinal y la salud ósea, especialmente en el contexto de la menopausia, es estrechísima. También los cambios en el metabolismo o las alteraciones en la piel.

Además, los estudios clínicos publicados en los últimos años han dejado más que claro la existencia del llamado eje intestino-cerebro. Es decir, una microbiota equilibrada -algo que, repetimos, no es tan sencillo mantener en perimenopausia y menopausia- desempeña un papel clave en nuestra estabilidad emocional, reduciendo la ansiedad, la tristeza y la irritabilidad, viejas conocidas, por desgracia, del climaterio.

¿Cómo puedo cuidar mi microbiota?

Vista su importancia resulta lógico preguntarse cómo cuidar la microbiota. Del mismo modo que en su desequilibrio intervienen numerosos factores, en su cuidado, también. Realizar actividad física, pasar tiempo en contacto con la naturaleza, evitar el estrés mantenido en el tiempo y mantener buenos hábitos de sueño es fundamental. Aunque si hay un punto a cuidar es la alimentación, especialmente en menopausia.

Porque comer bien es mucho más que comer una ensalada. En esta etapa deberíamos reforzar la ingesta de alimentos de origen vegetal: frutas y verduras, pero también legumbres, frutos secos, semillas y cereales integrales. Es muy importante evitar ultraprocesados y reducir los azúcares refinados así como mantener una ingesta alta de fibra, que actúa como gasolina para que las bacterias ‘trabajen’. Además, resulta más que interesante incorporar alimentos fermentados. Kéfir, yogur natural, tempe, kimchi, chucrut, miso, kombucha… La variedad es tremenda y ayudan a sumar microorganismos vivos que apoyan el equilibrio de nuestras bacterias.

El papel de los probióticos

Por último, no podemos olvidar en esta búsqueda del bienestar a unos microorganismos que seguramente nos suenan mucho: los probióticos. En palabras de la doctora Conchita Vidal, especialista en nutrigenética y autora de Cuida tu microbiota (libros Cúpula), “es un microorganismo vivo que, cuando se administra en cantidades y variedades adecuadas, confiere un beneficio para la salud”.

Si bien existen muchísimas preparaciones en farmacias es importante buscar una fórmula que enumere la cepa con nombre y apellidos (por ejemplo, Lacticaseibacillus Rhamnosus LRa05) y que no tengan más de 10 cepas en su composición.

Los probióticos en PULOWI®

En PULOWI® la búsqueda del bienestar pasa por la ciencia. Por esa razón, en la fórmula del nutracéuticA PULOWI® Daily Menopause Support  se integran, junto a adaptógenos de alta potencia; extractos botánicos y vitaminas y minerales esenciales, cuatro cepas probióticas de eficacia demostrada. Aquí están sus nombres y apellidos:

  • Lacticaseibacillus Paracasei GMNL-653. Cepa probiótica incluida para el cuidado del equilibrio íntimo y digestivo de la mujer en la menopausia. Ayuda a mantener una microbiota fuerte y saludable frente a los cambios hormonales. También ha demostrado eficacia en la salud del cuero cabelludo.
  • Lacticaseibacillus Rhamnosus LRa05. Bacteria protectora que apoya las defensas naturales y la estabilidad de la flora bacteriana. Por su acción protectora del sistema inmune, contribuye al cuidado diario y al bienestar general de la mujer.
  • Lactobacillus Helveticus LH76. Probiótico que completa el complejo activo de la fórmula para garantizar una nutrición avanzada. Ayuda a estabilizar el ecosistema bacteriano, favoreciendo la salud intestinal durante la menopausia. Además, se ha comprobado que permite la absorción de más minerales y puede contribuir a aumentar la masa ósea.
  • Limosilactobacillus Reuteri LR08. Microorganismo que refuerza de manera integral el microbioma y el bienestar emocional y corporal. Promueve un entorno biológico respetuoso y equilibrado con la feminidad, ya que ha demostrado una gran efectividad para la salud vaginal.
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